Pancho valoró las promesas iniciales. Querían que él tomase un rol de mentoring en un proyecto SaaS de última generación, orientado a objetos y que prometía cambiar las reglas del juego.
Habría stock options, un ambiente laboral amigable y un avispado director, profundamente implicado en el proceso de diseño. Jerga mágica aparte, sonaba prometedor y las entrevistas fueron bien.
La pequeña oficina estaba distribuida como un Starbucks, iluminada tan tenuemente, que probablemente provocase fatiga visual. Los programadores se sentaban alrededor de una larga mesa, frente a sus portátiles, bromeando sobre el café. Era todo muy familiar y Pancho no era parte del grupo aún. Tendrían que olisquearse los traseros y decidir quien era el macho alfa en la manada.
Pero eso vendría después. Durante su primera semana, Pancho solo quería zambullirse en el código y empezar a aprender el software. Cogió la última versión del servidor y la arrancó. Y esperó. Y fue a por café. Y esperó. Finalmente, la página splash apareció, desapareció y continuó esperando la siguiente pantalla.
“¿Alguna razón para que esto sea tan lento?”, preguntó Pancho, pensando en si había olvidado algún paso o desconfigurado algo.

Según Pixmanía, HD son las siglas de Halta Definición.
Nada nuevo. Me sé de un profesor que mantenía que mkfs venía de -leído tal como se escribe- make file sistema.
Hoygan! Hesta notisia biene de WTF Microsiervos!
Este es el regalo con que la amiga Katrina me ha deleitado a su vuelta de Siria. Un llavero propagandístico pasivo-agresivo xD
El objeto es un WTF en sí mismo. Pero es necesario pararse a observalo detenidamente, para desglosar su extraño encanto.
Por un lado, tenemos la bandera patria. Patria siria, se entiende. Que debe ser equivalente a los fervientes patriotas que lucen el escudo y bandera españoles, en los lugares más insospechados. Desde el llavero, como en este caso, hasta la culata de la pistola o porra de apalear ideologías, como decía Mafalda. Pero eso es harina de otro costal.
Por otro lado, tenemos un magnífico fotomontaje, sobre un fondo azul cielo, de los tres héroes a quienes el pueblo sirio admira -el resplandor amarillo de las figuras, no tiene precio…-, que no son, ni más ni menos que:
- Bashar Al-Asad. Presidente de Siria.
- Mahmoud Ahmadinejad. Presidente de Irán, con una extraña fijación por la energía nuclear y por borrar Israel del mapa. En su mirada se pueden ver civilizaciones antiguas y en su sonrisa, la sonrisa del pueblo.
- Hassan Nasrallah. Líder de Hezbolá. Partido político anti-israelí y grupo terrorista, según otros.
El trío calavera, vamos. Tres prohombres cuya estampa adorna cada rincón de Damasco y cuya sabiduría honra al sirio de a pie, desde el bolsillo derecho del pantalón, junto a las llaves del coche y los centimillos sueltos para el café. ¡Como tiene que ser, hombre ya!
Tal emblema y talismán, tiene que ir bien enmarcado. Y qué mejor contenedor, que un trozo de metacrilato tallado con forma de lágrima. La lágrima que representa el sufrimiento del pueblo árabe, a manos del infame e impío enemigo occidental, claro.
Así que, aquí lo tengo. Presidiendo la maltrecha pantalla de mi viejo portátil, a la espera de equipamiento y escritorio nuevo, donde tan gloriosa enseña, a buen seguro encontrará el altar que se merece. Junto a la chapa electoral de Hillary Clinton, la efigie gore de Nefertiti y el perrete follador USB japonés.

























