De planes a corto plazo y metáforas pretenciosas
Parido por tupolev y archivado en General, ReflexionesNo hay relación que acabe sin dolor.
Como un idilio de casi cinco años que ahora toca a su fin, me veo exiliado en mi tierra natal, mientras expulso a golpe de tos la película que me protegió de todo lo malo y me preparo para un nuevo clima, que mi cuerpo parece querer rechazar. Pues, no os equivoquéis, retrocedo solo para coger impulso.
A ella le delata su arrogancia. Se muestra autosuficiente durante el día. Ignora mi ausencia. Pero de noche, cuando nadie parece verla, llora en soledad. Despechada, ella grita, enfurece y hace sufrir a los que tiene alrededor. Destruye y contraviene, como un niño rompe sus juguetes en un desproporcionado berrinche contra el mundo.
Madrid no soporta mi huida y demuestra su ira como mejor sabe: creando el caos. Juega con la caja de Pandora y lanza sus peores vientos, hila lluvias torrenciales con colosales nevadas, jugando a su antojo con el mercurio. Colapsa el ritmo de la ciudad, pero de nada sirve quejarse. Está herida y no atiende a razones.
Para colmo, como una mala suegra, España no soporta ver llorar a su hija y carga con furia contra carreteras, ferrocarriles y aeropuertos, en un último intento por bloquear mi periplo.
Por desgracia, no entienden que en su ira está mi fuerza. Que mientras ellas juegan con el tiempo a su antojo, yo miro al Norte, desde mi ventana. Puedo sentir la mano de la Esperanza sobre mi hombro; con el mapa en una mano y un inhalador en la otra. Quinientos microgramos de voluntad por dosis. Esta vez no voy a fallar.
Son las 12.30 y estoy haciendo tiempo antes de comer.
Hoy estreno puesto en el banco y, francamente, si ya me frustraba rellenar ficheros de configuración, hacer pruebas de carga se me antoja como sexar la misma caja de pollos todos los días, con Juan Pardo de fondo.
12 de Mayo. Ayer se cumplieron cuatro años desde que le dijese tararí a la innombrable y a mi ciudad natal y, por motivos parecidos, estoy a una entrevista de distancia de volver a hacerlo, aunque sin migración esta vez (al menos por ahora).
He tardado en darme cuenta, pero más vale tarde que nunca. No pienso oxidarme con veintiseis años, mientras me torean por todos los flancos. No, sencillamente. Y aunque el próximo post, lo tenga que escribir debajo de un puente, no pienso resignarme a ser el mamporrero de nadie.
Punto y pelota. Y hasta el próximo aniversario.
¡¡Cuidado!! Que no os pase como a mi.
Os aviso de una estafa que están realizando estos días en Madrid y alrededores y en la que está cayendo bastante gente. La hacen en los parkings de Carrefour.
Así funciona el timo: dos chicas impresionantes de entre 18 y 20 años se acercan al coche mientras estás colocando en el maletero tus compras del centro comercial. Entonces empiezan a limpiarte el parabrisas con esponjas haciendo salir disimuládamente un pecho de sus apretadas camisas.
Cuando al final -para darles las gracias- intentas darles una propina, ellas renuncian amablemente y piden a cambio que las lleves al parking de Alcampo (otro centro comercial). Si aceptas, suben y se sientan en los asientos posteriores. Mientras conduces empiezan entre ellas a acariciarse y hacer juegos lésbicos. Cuando llegas al parking de Alcampo, una de ellas, haciendose la agradecida, se sube en el asiento delantero y te hace una mamada brutal. Claro, esto te pilla de sorpresa y distrae tu atención, mientras la otra aprovechando esta situacion y, sin darte cuenta, te roba la bolsa del pan y los yogures.
Con este ingenioso sistema me han robado la compra el martes, el miércoles, el jueves dos veces, (el viernes no pude ir) y otra vez el sábado y probablemente también me roben mañana por la tarde…
Postal navideña
Parido por tupolev y archivado en GeneralLlevaba tiempo queriendo hacer una felicitación navideña en condiciones. Pero esta mañana me he dicho ¿Qué mejor estampa navideña que esta?
Ya podía ser navidad todo el año, jajaja.
¡Feliz nochebuena y si no se me ocurre niguna chorrada más, ¡feliz año nuevo!
Me pregunto en qué parte de la historia, perdimos -plural mayestático- el gusto por el calor natural y decidimos que era mejor gastar toneladas de combustible fósil para mantener la ciudad a la misma temperatura que el centro en Feria.
Madrid es la hostia, en todos los sentidos. Pero por desgracia, cuando llega el invierno -finales de Septiembre, según El Corte Inglés- me entran ganas de quitarme el cinturón y hacer de padre contra la disctadura de la estulticia colectiva, a la que me veo sometido cada día.
He vivido en Girona y en Málaga -pueblos y capital- hasta que inicié esta aventura mesetaria y los inviernos los recuerdo siempre pertrechado con cazadora y jersey en exterior y con chándal en interior. Eso cuando el tiempo refrescaba, porque lo normal eran inviernos suaves. Pero ojo, un invierno suave en Málaga es como un invierno duro en Madrid. En el sur no nieva, pero 10ºC con la humedad costera, se te clavan en los huesos más que una mañana mesetaria de 0ºC.
El caso es que, por respeto mutuo, por cultura, por ahorro o por lo que sea, la conducta allí es vestirse con capas de ropa y abrigarse cuando se tiene frío y ¿desabrigarse? cuando se tiene calor. El modo cebolla, vamos. Y tan felices, oiga. El único gasto es en ropa y percheros.
Entonces le da a uno por emigrar y, al llegar a Madrid, se encuentra con dos conceptos casi desconocidos -por cultura, más que por estatus, como algún esnob pensaría- en su tierra: Calefacción central y suelo radiante.


























