Mucha gente pone cara de póquer cuando, en presencia de orihundos de Málaga, se empieza a hablar de uno de nuestros platos más típicos y sin embargo, desconocidos: El campero.
Cuando les pones en situación, su comentario inmediato suele ser:
Ah! Como un kebab, ¿no?
¡NO! ¡MAL!
Comparar un kebab con un campero, es como comparar el pan bimbo con el pan de verdad. Así que, para sacar a la sociedad de esta espiral de ignorancia, que obviamente solo conduce al analfabetismo funcional, como decía Torreiglesias, he decidido escribir una descripción práctica de este manjar de bar callejero.

Para empezar, el campero se basa en un mollete de Antequera, no un pan de pita, con un mímimo de 25 cm de diámetro. Va tostado como la pita, eso sí. Y por dentro lleva lechuga, tomate, jamon york y queso en lonchas. Se salsea con mayonesa y opcionalmente ketchup y se corta por la mitad, aunque te vayas a comer dos mitades y la que le sobra al otro que va contigo.
Eso es el campero básico. O como se le suele llamar, un completo (¿?)
A partir de ahí, aparecen diferentes variedades. El marinero, con atún. El de tortilla, de papas o francesa (tortilla liá, allí). El brutal, que suele llevar el nombre del local y es un campero base, más carne en plan bacon, lomo, ternera, pollo, huevo…o todo a la vez.
Luego está el pepito, que ya no es mollete, sino viena con ternera; y el serranito, la viena (o mollete apepinao, que también se hacen) con ternera, pimientos fritos, jamón serrano, tomate, mayonesa…
La última moda, con la invasión del kebab (que por allí es el shawarma o chowarma), es meterle al campero base, directamente la carne del kebab y quizá cambiar la mayonesa por la salsa del mismo. Pero los más fundamentalistas no aprueban esto. Con la división en dos corrientes o escuelas: La shawarmista o progresista y la camperista o fundamentalista.
En Málaga es más típica la presencia de hamburgueserías de barrio, en lugar del kebab mesetario. Así que en cualquier esquina tienes un bar dedicado a eso. Servicio a domicilio, take away (pa llevá, mientras dejas el coche en doble fila en una calle de un solo carril, al lao de los municipales)…y es la cena típica de un viernes cuando eres adolescente, un sábado de madrugada para asentar la alcoholemia o un domingo, cuando vuelves del fútbol o del pueblo.
Y por supuesto, un buen campero va acompañado de un cocacola (que aquí es masculino) y una ración de papas fritas con alioli. Y si es para llevar, liao en papel albal, con una servilleta dentro.
Lo bueno del concepto es que rara vez se cae el contenido, por lo que es portátil y comestible en cualquier lugar y momento. Aporta todos los nutrientes necesarios (unos poquillos más) y es realmente económico.
Como anécdota, desde primero de BUP hasta COU, fue el desayuno estrella en mi instituto, cuando aún dejaban salir a la calle a los chavale, durante el recreo y nos apalancábamos en un bar callejonero cercano, que los hacía especiales para aguantar la mañana: Fuera la verdura y cambiando mayonesa por alioli fresco
Toda una experiencia dar clase después del recreo y acercarte a tu compañero a preguntarle algo en susurros :-\
Ahora se me ha abierto el apetito…habrá que planear una escapada a mi tierra ![]()























