Son las 12.30 y estoy haciendo tiempo antes de comer.
Hoy estreno puesto en el banco y, francamente, si ya me frustraba rellenar ficheros de configuración, hacer pruebas de carga se me antoja como sexar la misma caja de pollos todos los días, con Juan Pardo de fondo.
12 de Mayo. Ayer se cumplieron cuatro años desde que le dijese tararí a la innombrable y a mi ciudad natal y, por motivos parecidos, estoy a una entrevista de distancia de volver a hacerlo, aunque sin migración esta vez (al menos por ahora).
He tardado en darme cuenta, pero más vale tarde que nunca. No pienso oxidarme con veintiseis años, mientras me torean por todos los flancos. No, sencillamente. Y aunque el próximo post, lo tenga que escribir debajo de un puente, no pienso resignarme a ser el mamporrero de nadie.
Punto y pelota. Y hasta el próximo aniversario.
























