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Cómo NO redactar un currículum

Parido por tupolev   y archivado en   Enlaces, General

Extraído de http://www.diariometro.es/es/article/2007/05/07/08/4818-53/index.xml (y recibido de Gema :P)

Los jefes de RR HH encuentran de todo: confesar ser una prostituta o no querer trabajar

La revista Fortune enumera algunos de los errores encontrados en currículos:

1. Añadir una carta de recomendación de la madre.

2. Usar un rotulador azul pálido para dibujar encantadores ositos en los bordes del texto de presentación.

3. Confesar que los tres últimos meses no tenías trabajo porque estabas superando la muerte de tu gato.

4. Exigir que tu disponibilidad está limitada de lunes a jueves porque el viernes, sábado y domingo “es tiempo de bebida”.

5. Incluir una imagen de la candidata al puesto con el uniforme de cheerleader.

6. Dibujar un coche en el sobre y afirmar que podría ser un regalo para el jefe.

7. Afirmar que una de las aficiones es sentarse en un dique para ver caimanes.

8. Mencionar que una hermana fue ganadora, en una ocasión, de una competición de comer fresas.

9. Destacar que trabaja muy bien el desnudo.

10. Recordar tener antecedentes penales por robar un cerdo, “pero era muy pequeño”. 

En uno de los capítulos de Friends, el surrealista personaje de Phoebe Buffay busca una oportunidad laboral como masajista: “Ya que en el último sitio donde trabajé me echaron porque creían que era una puta”. Los guionistas de esta popular serie se han quedado cortos después de leer lo que ha publicado la revista Fortune sobre lo que nunca debe aparecer encima de la mesa de un jefe de Recursos Humanos:?confesar antecedentes penales, adjuntar una carta de recomendación de la madre…

¿Y en España somos así? Metro ha trasladado esta pregunta a diferentes agencias de trabajo temporal para descubrir una antología del disparatado currículo español. Read more…

Castillos en el aire

Parido por tupolev   y archivado en   General, Reflexiones

Confía en ti mismo y conseguirás todo lo que te propongas

Cuántos padres duermen a sus hijos con esas palabras. Cuántos hijos sueñan despiertos con eso. Luego, a medida que vas creciendo, pasas por fases opuestas respecto a esa afirmación.

La adolescencia, la vida fácil, te hacen pensar que puedes hacerlo todo. Que DEBES hacerlo todo y ya.

Cumples los dieciocho y empieza la universidad. La carrera se hace tan cuesta arriba…empiezas a trabajar y te sientes pisoteado, ninguneado, empezando un sueño entre barro y trolls. El revés te hace pensar que todo es mentira. Que esa es la vida que te espera y que unos nacen arriba y otros abajo.

La vida te da templanza. Con el tiempo, el “todo” y el “nada”, se convierten en un “depende”. Emprendes una desesperada lucha por establecer tus prioridades y tratar de conseguirlas. Parece fácil, todo es organizarse.

Ganas una y pierdes otra. Así indefinidamente. A veces pierdes la misma que ganaste. Alguna vez incluso la pierdes antes de ganarla. Tu lista universal se convierte en un chorizo de tachones y remiendos que ya no sabes por dónde coger, así que te dedicas a vivir al día. A dejarte llevar, hasta que el tren sin destino que es tu vida, te acerque a una buena estación. O una estación, a secas.

Y cuando empiezas a echar cuentas y ves que por fin parece que sigues una vía definida, llega el revisor y te obliga a cambiar de tren en la próxima parada.

A día de hoy, por fin me he puesto en paz con Hacienda y Tráfico. Mi estado económico vuelve a mejorar.
Vuelvo a sonreir en el trabajo. Por fin termina el infierno de proyecto y me divierto cada día con los compañeros.
En unas semanas, volveré a mi amada Finlandia con la cámara cargada y amartillada.
Paralelamente, por fin renovaré mi escritorio, con un fistro de Sony VAIO y un monitor TFT de 22″, con el Photoshop CS4 de regalo.
Para meter todo eso, en este mes estrenaré casa, si encontramos, claro. Madrid, mon amour.

Y para joder la marrana, el lunes me trasladan a un proyecto al noreste de Madrid indefinidamente. Para más señas, al CPD de Banesto. Infierno bajo cero en que tantas noches en vela he pasado.

Ya me estoy hartando de que siempre haya alguien que rompa mis castillos en el aire…