Pasarán unos días hasta que pueda ponerme a piñón con las fotos del viaje. Estos días son un estrés de quedar con todo el mundo, con el añadido de la inminente mudanza al nuevo piso.
Aquí os dejo una de las primeras, hechas desde el avión, llegando a Helsinki
Y así, sin venir a cuento y para ambientar, un temilla dedicado a todos los jevimetaleros con los que me junto y que se les hincha la vena cuando les hablo del bakalao xD
Bueno, pues ya estoy de vuelta de Helsinki
Hay tantísimo que contar y tantas fotos que colgar, que mientras encuentro hueco entre la rutina diaria, os dejo con un poco de música para reafirmar el sentimiento español xD
Gigatrón - Te peto el cacas
Mientras preparo mentalmente la maletilla y soluciono unas incidencias en banestolandia, os dejo unas viñetas del gran Forges. Así, a lo actualidad, que me han hecho mucha gracia
Me pregunto en qué parte de la historia, perdimos -plural mayestático- el gusto por el calor natural y decidimos que era mejor gastar toneladas de combustible fósil para mantener la ciudad a la misma temperatura que el centro en Feria.
Madrid es la hostia, en todos los sentidos. Pero por desgracia, cuando llega el invierno -finales de Septiembre, según El Corte Inglés- me entran ganas de quitarme el cinturón y hacer de padre contra la disctadura de la estulticia colectiva, a la que me veo sometido cada día.
He vivido en Girona y en Málaga -pueblos y capital- hasta que inicié esta aventura mesetaria y los inviernos los recuerdo siempre pertrechado con cazadora y jersey en exterior y con chándal en interior. Eso cuando el tiempo refrescaba, porque lo normal eran inviernos suaves. Pero ojo, un invierno suave en Málaga es como un invierno duro en Madrid. En el sur no nieva, pero 10ºC con la humedad costera, se te clavan en los huesos más que una mañana mesetaria de 0ºC.
El caso es que, por respeto mutuo, por cultura, por ahorro o por lo que sea, la conducta allí es vestirse con capas de ropa y abrigarse cuando se tiene frío y ¿desabrigarse? cuando se tiene calor. El modo cebolla, vamos. Y tan felices, oiga. El único gasto es en ropa y percheros.
Entonces le da a uno por emigrar y, al llegar a Madrid, se encuentra con dos conceptos casi desconocidos -por cultura, más que por estatus, como algún esnob pensaría- en su tierra: Calefacción central y suelo radiante.
Este es el regalo con que la amiga Katrina me ha deleitado a su vuelta de Siria. Un llavero propagandístico pasivo-agresivo xD
El objeto es un WTF en sí mismo. Pero es necesario pararse a observalo detenidamente, para desglosar su extraño encanto.
Por un lado, tenemos la bandera patria. Patria siria, se entiende. Que debe ser equivalente a los fervientes patriotas que lucen el escudo y bandera españoles, en los lugares más insospechados. Desde el llavero, como en este caso, hasta la culata de la pistola o porra de apalear ideologías, como decía Mafalda. Pero eso es harina de otro costal.
Por otro lado, tenemos un magnífico fotomontaje, sobre un fondo azul cielo, de los tres héroes a quienes el pueblo sirio admira -el resplandor amarillo de las figuras, no tiene precio…-, que no son, ni más ni menos que:
- Bashar Al-Asad. Presidente de Siria.
- Mahmoud Ahmadinejad. Presidente de Irán, con una extraña fijación por la energía nuclear y por borrar Israel del mapa. En su mirada se pueden ver civilizaciones antiguas y en su sonrisa, la sonrisa del pueblo.
- Hassan Nasrallah. Líder de Hezbolá. Partido político anti-israelí y grupo terrorista, según otros.
El trío calavera, vamos. Tres prohombres cuya estampa adorna cada rincón de Damasco y cuya sabiduría honra al sirio de a pie, desde el bolsillo derecho del pantalón, junto a las llaves del coche y los centimillos sueltos para el café. ¡Como tiene que ser, hombre ya!
Tal emblema y talismán, tiene que ir bien enmarcado. Y qué mejor contenedor, que un trozo de metacrilato tallado con forma de lágrima. La lágrima que representa el sufrimiento del pueblo árabe, a manos del infame e impío enemigo occidental, claro.
Así que, aquí lo tengo. Presidiendo la maltrecha pantalla de mi viejo portátil, a la espera de equipamiento y escritorio nuevo, donde tan gloriosa enseña, a buen seguro encontrará el altar que se merece. Junto a la chapa electoral de Hillary Clinton, la efigie gore de Nefertiti y el perrete follador USB japonés.
Extraído de http://www.diariometro.es/es/article/2007/05/07/08/4818-53/index.xml (y recibido de Gema :P)
Los jefes de RR HH encuentran de todo: confesar ser una prostituta o no querer trabajar
La revista Fortune enumera algunos de los errores encontrados en currículos:
1. Añadir una carta de recomendación de la madre.
2. Usar un rotulador azul pálido para dibujar encantadores ositos en los bordes del texto de presentación.
3. Confesar que los tres últimos meses no tenías trabajo porque estabas superando la muerte de tu gato.
4. Exigir que tu disponibilidad está limitada de lunes a jueves porque el viernes, sábado y domingo “es tiempo de bebida”.
5. Incluir una imagen de la candidata al puesto con el uniforme de cheerleader.
6. Dibujar un coche en el sobre y afirmar que podría ser un regalo para el jefe.
7. Afirmar que una de las aficiones es sentarse en un dique para ver caimanes.
8. Mencionar que una hermana fue ganadora, en una ocasión, de una competición de comer fresas.
9. Destacar que trabaja muy bien el desnudo.
10. Recordar tener antecedentes penales por robar un cerdo, “pero era muy pequeño”.
En uno de los capítulos de Friends, el surrealista personaje de Phoebe Buffay busca una oportunidad laboral como masajista: “Ya que en el último sitio donde trabajé me echaron porque creían que era una puta”. Los guionistas de esta popular serie se han quedado cortos después de leer lo que ha publicado la revista Fortune sobre lo que nunca debe aparecer encima de la mesa de un jefe de Recursos Humanos:?confesar antecedentes penales, adjuntar una carta de recomendación de la madre…
¿Y en España somos así? Metro ha trasladado esta pregunta a diferentes agencias de trabajo temporal para descubrir una antología del disparatado currículo español. Read more…
Confía en ti mismo y conseguirás todo lo que te propongas
Cuántos padres duermen a sus hijos con esas palabras. Cuántos hijos sueñan despiertos con eso. Luego, a medida que vas creciendo, pasas por fases opuestas respecto a esa afirmación.
La adolescencia, la vida fácil, te hacen pensar que puedes hacerlo todo. Que DEBES hacerlo todo y ya.
Cumples los dieciocho y empieza la universidad. La carrera se hace tan cuesta arriba…empiezas a trabajar y te sientes pisoteado, ninguneado, empezando un sueño entre barro y trolls. El revés te hace pensar que todo es mentira. Que esa es la vida que te espera y que unos nacen arriba y otros abajo.
La vida te da templanza. Con el tiempo, el “todo” y el “nada”, se convierten en un “depende”. Emprendes una desesperada lucha por establecer tus prioridades y tratar de conseguirlas. Parece fácil, todo es organizarse.
Ganas una y pierdes otra. Así indefinidamente. A veces pierdes la misma que ganaste. Alguna vez incluso la pierdes antes de ganarla. Tu lista universal se convierte en un chorizo de tachones y remiendos que ya no sabes por dónde coger, así que te dedicas a vivir al día. A dejarte llevar, hasta que el tren sin destino que es tu vida, te acerque a una buena estación. O una estación, a secas.
Y cuando empiezas a echar cuentas y ves que por fin parece que sigues una vía definida, llega el revisor y te obliga a cambiar de tren en la próxima parada.
A día de hoy, por fin me he puesto en paz con Hacienda y Tráfico. Mi estado económico vuelve a mejorar.
Vuelvo a sonreir en el trabajo. Por fin termina el infierno de proyecto y me divierto cada día con los compañeros.
En unas semanas, volveré a mi amada Finlandia con la cámara cargada y amartillada.
Paralelamente, por fin renovaré mi escritorio, con un fistro de Sony VAIO y un monitor TFT de 22″, con el Photoshop CS4 de regalo.
Para meter todo eso, en este mes estrenaré casa, si encontramos, claro. Madrid, mon amour.
Y para joder la marrana, el lunes me trasladan a un proyecto al noreste de Madrid indefinidamente. Para más señas, al CPD de Banesto. Infierno bajo cero en que tantas noches en vela he pasado.
Ya me estoy hartando de que siempre haya alguien que rompa mis castillos en el aire…





























