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La avaricia rompió el saco

Parido por tupolev   y archivado en   Reflexiones

 

Fuente:20minutos.es

Están viniendo personas que no soñaron con entrar aquí”, añade Martín, que un año ha pasado de servir 60 a 100 desayunos, comidas y cenas en bolsas para llevar.

Asegura que desde el verano se encuentran con un nuevo usuario: familias de inmigrantes con menos de 40 años y con hijos. Tiene su documentación en regla –muchos hasta con hipoteca–, sus ingresos les permitían vivir dignamente, pero con la crisis uno se fue al paro. La mayoría trabajaba en la construcción.

 

En los dos últimos meses, en el Centro de Acogida Municipal (dependiente del Ayuntamiento) se han servido 600 menús más, señala la edil de Bienestar Social, Mariví Romero.

“La diferencia es que los pensionistas y jubilados con pagas bajas que antes iban a comer a partir del 15 del mes, ahora lo hacen desde el 4″.

 

Como en el refrán, la avaricia rompió el saco. El problema es que la avaricia es suya y el saco, no.

Esto no es una broma. Es una situación real en una capital de provincia española.

Las voces más críticas llevan años advirtiendo que el neoliberalismo en que vivimos, acabaría con la clase media como la conocemos, con el beneplácito de la rancia derechona. Lo -más- triste, es que cada día estoy más seguro de que también cuenta con el de los supuestos y autodenominados socialistas.

Y mientras los de arriba siguen con el juego de culpas mutuas y vistas gordas, los de abajo se hunden en la mierda y los que nos suponemos felizmente en el medio, cada vez vemos el dobermann más cerca de nuestro ya de por sí trajinado culo. Aquí no se libra nadie.

Desde mi atalaya, quiero enviar un cariñoso saludo a la puñetera clase dominante, que ya se ocupará luego de tildar de vándalos, insolidarios e inadaptados entre otras lindezas, a quienes se echen a las calles, a quemar contenedores y arrancar bolardos, presa de la ira y la frustración que provoca el no tener ni para comer, mientras los impuestos de TODOS van a parar a la banca. La misma banca que aumenta las comisiones, sube los intereses, acota los créditos, pero no nos perdona las deudas.

Pronto llegará el Guillotín del siglo XXI.