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Pressing Catch

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Burocratic Fire

Como siempre, genial, Forges xD

Miedo a un planeta Def

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Pasé mi adolescencia oyendo a Def Con Dos. No era más que un quinceañero asocial, pero ilusionado con la vida, cuando unos compañeros de clase me pasaron un par de cintas con dos de sus mejores discos: Alzheimer y Ultramemia.

Hasta entonces, nunca había sido consciente de lo que contaban en sus ácidas letras. Sin embargo, esa acidez, esa mala leche y esa música, se me clavaron en las meninges, hasta el punto de que empecé a querer saber de qué hablaban, descubriendo poco a poco la puta realidad que me rodeaba.

Def Con Dos

Ni que decir tiene que se convirtieron en mi grupo fetiche y referente, demostrando que para protestar no hace falta dejarse llevar por estereotipos (no hay más que verlos. A ver quién le echa huevos en aquélla época, a mezclar hip hop y punk rock, mientras critica la españa profunda con la fábula de Xosé Toxeiro).

Disco tras disco, me enseñaron a mirar al mundo con una ceja levantada. A hacer mi vida, pero teniendo muy claro quienes están arriba y quienes abajo. Llegaron a criticar a su propio mundo y a quienes hacen de la música una religión.

En 1999 se separaron, dejando como regalo de despedida su recopilatorio, Dogmatofobia (de obligada descarga o adquisición). Lo que parecía el fin de una época, acabó con un inesperado regreso en 2004, tras los fatídicos atentados del 11S, 11M y 7J y sus consecuencias sociales y políticas a nivel internacional. No podían quedarse callados.

En 2007 tuve la suerte de asistir a un concierto en Málaga y, qué puedo decir…a pesar de la pésima acústica del recinto y a la presencia de algún cani extraviado, la experiencia fue increíble.

Pero lo curioso de todo esto, a lo que viene esta historia, es que llevan desde principios de la década de los 90 en los escenarios y sus canciones, más de quince años después, sus letras siguen criticando una realidad existente, que no ha cambiado desde entonces. La sociedad sigue siendo clasista y rechaza a todo el que piensa diferente; los de arriba nos siguen guiando con la zanahoria para tirar del carro, mientras ellos viven de los demás; España, ni roja, ni azul, sigue siendo negra; la iglesia y la monarquía siguen viviendo del cuento.

Me encantaría poder colgar aquí cada uno de sus álbums, pero la pasta manda. Si los cuelgo en servicios tipo rapidshare o megaupload, los borrarán a los pocos días y si los cuelgo en mi espacio, tendré que pagar yo las descargas. Así que, para no dejaros con las manos vacías, os iré dejando algunos temas colgados en goear.com y os recomiendo encarecidamente que os hagáis, de una u otra forma, con discos como Dogmatofobia -Recopilatorio. bien para empezar y con un par de temas inéditos-, De poca madre, Recargando, Ultramemia y Alzheimer.

¡Bebe y lucha!

(Sigue leyendo para oir algunos de sus temas)
Read more…

Más papistas que el papa

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[...]
A-Que no, que te lo digo yo. Que “Hacer” es con “hache” siempre.
B-No sé…
A-Que sí, coño. Hazme caso, que soy doctor en filología hispánica.
B- Bueno, mira. Lo que tú digas. Pero date prisa en pintarle la H y colgar el cartel, que nos llaman del pasillo 12.
[...]

CPU Hacer

Vía WTF::Microsiervos, cómo no.

Hasta la polla

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6.000 Millones de humanos, tal vez más
Y sientes que no hacen más que molestar
La gente en el metro es más fea de lo normal
Olor a sobaco y efluvio rectal.

Jesusito, yo te pido, un arma con munición
Vinagre en mis venas, hoy me cargo algún cabrón

Hasta la polla

De llamar pa una incidencia
Y charlar con un robot

Hasta la polla

De esperar en el cajero
Y que tardes un cojón

Sales de casa contento y feliz
Y un odio social se apodera de tí
Mira que lista, se quiere colar
Señora, cojones, la cola está atrás.

Jesus Christ, yo te invoco trae plagas y destrucción
Con un hierro oxidado y un nunchaku provoco el Armaggeddon

Hasta la polla

De que entréis 3 en un baño
A empolvaros la nariz

Hasta la polla

De que nos metan por vena
Tanto Barca y Real Madrid

Hasta la polla

De pagar con mis impuestos
Los caprichos de un Borbón

Hasta la polla

Del calvo de Telecinco
Del Alonso y Hamilton

Me han robado la cartera (Epílogo)

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Me han robado la cartera (Parte I) , Me han robado la cartera (Parte II), Me han robado la cartera (Parte III) y Me han robado la cartera (Parte IV y final).

EPÍLOGO
Para los que pedíais no dejar la historia así, os contaré el final :)

A las cuatro de la tarde de ayer, en el lugar acordado, aparecieron dos lindas muchachas que se sonrieron al ver una cara que les resultaba familiar. Claro, ellas me habían visto en el DNI. Sin embargo, yo llevaba media hora allí, intentando elucubrar quién sería la misteriosa desconocida.

Eran de esas personas de las que, una vez te presentan, es como si las conocieses de toda la vida. Tras las presentaciones y mientras me conducían al lugar donde tenían el coche aparcado, me contaron la historia que yo no vi.
Paseaban por Chueca, cuando vieron a alguien recoger una cartera del suelo y, tras comprobar que no había nada de su interés, la volvió a tirar al charco ponzoñoso del que la había cogido. Sorprendidas ante la actitud del individuo, recogieron la cartera del suelo, salvando su contenido y tirando el envoltorio, dado su asqueroso estado.

Una de ellas, paisana mía para más inri, reconoció las tarjetas de la seguridad social y la dirección del DNI como malagueña, por lo que supo que no tenía sentido tratar de enviarla a Málaga, pues yo no vivo allí. Siguiendo con su particular investigación y en ausencia de cualquier número de teléfono o referencia a familiares o amigos, llegaron a la mencionada tarjeta de suscriptor de Canonistas. Probando a introducir esa dirección en el navegador, llegaron al foro, contactando así con su administrador. El resto de la historia, ya la conocéis.

Intenté recompensarlas invitándolas a comer, pues a la hora que era, todos veníamos de trabajar y con más hambre que el perro de un ciego, pero el cansancio y el flagrante calor de la sobremesa madrileña, pudo más que todo eso. Así que quedamos en salir alguna noche de parranda y en un millón de gracias por todas las molestias que se tomaron. Definitivamente, se ganaron un amigo por aquí :)

Y enfilé el tren, con una sensación de buen rollo que hacía tiempo que no sentía. Alegría de saber que hay gente dispuesta a poner su granito de arena, para no dejar en bragas a un desconocido. Y alegría de contemplar lo bonito de venir de lejos, encontrar una persona especial y sentar la cabeza. Que, al fin y al cabo, es lo que muchos “emigrantes” buscamos ¿no? Una vida mejor, en todos los sentidos.

Llamé a mi amiga -que compartió aquella noche en comisaría conmigo- y nos pasamos toda la tarde bajo un árbol, en el Retiro.

Me han robado la cartera (parte IV y fin)

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Me han robado la cartera (Parte I) , Me han robado la cartera (Parte II) y Me han robado la cartera (Parte III).

El hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra. Pero también de aprender de sus propios errores y de los ajenos. Por ello, quiero ahora compartir unas reflexiones, a modo de buenas prácticas, para evitar este tipo de situaciones y sus nefastas consecuencias, en la medida de lo posible.

A tal efecto, usaré como símil la seguridad vial, dividiendo los consejos en dos grupos.

  • Seguridad activa, que agrupa las medidas para evitar el percance.
  • Seguridad pasiva, que agrupa las medidas para minimizar las consecuencias, llegado el fatídico momento.

Seguridad activa

La actitud
Evitar un atraco o un hurto es complicado, solo el ladrón sabe los motivos por los que te ha tocado la china a ti y no a otro. Sin embargo, una práctica de riesgo es hacer alarde innecesario de objetos o ropa cara. A todos nos gusta tener el mejor móvil, un reloj bonito, un gran coche y una cartera llena de billetes de 100 euros. Si tienes todo eso, pues la rehostia. ¿Y que nos dicen los anuncios? Que hay que lucirlo todo. Demostrar sofisticación y estatus social, paseándote con el iPhone en una mano y las llaves del coche en la otra, aunque todo sea del banco. Eso se llama dar el cante.

La discreción y la humildad son dos virtudes que te salvarán el pellejo más de una vez en la vida. Hay quien llega a tomarse las actitudes hostentosas, como una ofensa personal y, créeme, cuando el individuo tenga en la balanza, dar el palo a un perroflauta o a un muñequito repeinado de Armani que le habla a voces a su teléfono de octava generación por la calle, la elección está clara. La imagen vende, para todos.

A pie de calle, esto se traduce en disfrutar de tu dinero, pero no regodearte de él frente a los demás. Si consideras que el terreno no es seguro, usa el teléfono para lo que fue diseñado: hablar, colgar y guardarlo. Deja los malditos politonos y el correo para casa.
Con la cartera, más de lo mismo. Nunca enseñes dinero o tarjetas en público, salvo para lo indispensable: pagar. Además de ser un gesto de mal gusto, es una bengala al aire diciendo tengo pasta, venid a mi, chungos del mundo. Ni que decir tiene lo que expresa llevar un reloj como el tapacubos de un camión, por encima de la camisa.

Solo hay una excepción a esta regla: Que te confundan con un proxeneta afiliado a la mafia ucraniana y te teman. Pero es poco probable, siempre fuiste un tirillas y no tienes dientes de oro, así que no te arriesgues.

Conoce el terreno
Conoce el terreno en el que te mueves y los puntos más calientes, para evitarlos a toda costa. Piensa en cómo va a estar el lugar cuando tú vayas. Si estará despejado y tranquilo o si será un caos masificado. Cada caso es distinto. En un ambiente solitario y despejado, es más probable un atraco directo o la aparición de los cogoteros. En un tumulto festivo, los carteristas se hacen de oro.

Disuasión y protección personal. Conoce a tu enemigo.
¿Recuerdas el juego de en qué mano está la china? Dos manos, una sola opción. 50% de posibilidades de acierto. Ahora mírate los pantalones -de faldas no entiendo mucho, en general…-, cuatro bolsillos. 25% de posibilidades de errar al dar el palo. El golpe suele ser único. Mangar y huir. Así que, cambiar el botín de ubicación, reduce sus posibilidades de éxito y aumenta la probabilidad de que le caces en plena faena, calzándote dos dedos en un bolsillo vacío y más sensible al tacto. Lo que hagas entonces, es cosa tuya. A lo mejor te apetece calzarle algo tú a él.

Aunque suene paranoico, usar un señuelo es otra opción. En el bolsillo trasero -el de la cartera- ponte algo vacío, mientras el dinero y la documentación -de esto hablaremos en la seguridad pasiva- te los guardas en el bolsillo delantero, en una simple bolsita o algo que no llame la atención. Podría ser comparable a las lagartijas que se desprenden de la cola, para huir y despistar al depredador.

Soluciones de disuasión y protección, existen a patadas. Desde la hortera cadena cinturón-cartera -que si no está fundida con la estructura de la cartera, no sirve de nada, ojo-, hasta la bolsa interior, atada con velcro alrededor del pecho, vientre, pierna, brazo, etc…y disimulada bajo la ropa. Sin olvidar los cinturones y calzado de doble fondo. Pregunta a tu proveedor local de sustancias estupefacientes -al camello, vamos-. Sus trucos para esconder el género, bien te servirán a ti para hacer lo propio con los billetes.

La mayor desventaja de estos métodos, aparte del hecho de parecer un nerd paranoico, es que suele ser más cansado sacar algo que llevas escondido, que sacar algo que simplemente llevas guardado en el bolsillo.

Una vez más, antes de llamarme cosas feas, piensa que esto es aplicable no solo cuando sales de fiesta, sino en viajes al extranjero. Cuando por visitar a una amiga, te veas sólo en el extrarradio de la capital de un país árabe, rodeado de timadores -verídico-, verás como entonces te acuerdas del cinturón de doble fondo, pájaro.

Un último consejo: Si llevas bolso, desecha los de tela. Se rajan con la mirada. Si llevas pantalones, deja las bermudas para la playa, por la misma razón que los bolsos de tela.

Siendo realistas, en tu día a día no irás con la mentalidad del Metal Gear Solid por Lavapiés. Bajar la guardia es normal cuando conoces el terreno, porque es donde vives. Pero la posibilidad remota de que te den el palo siempre está ahí, así que mejor que no te coja desprevenido.

Seguridad pasiva


Con todo lo anterior, más toda la paranoia del mundo, todavía puede sucederte lo que intentas evitar. No esperes a ello. Toma medidas para que perder tu documentación te afecte lo menos posible.

Denuncia y trazabilidad
Para empezar, lo más importante: Denuncia. Siempre denuncia. Al ladrón no le va a pasar nada, por desgracia. Pero como dije anteriormente, la mayor parte de las carteras aparece en días posteriores. La denuncia es el principal enlace para poder localizarte, a partir de tus documentación perdida. Además, necesitarás la copia de la denuncia, como vimos en el capítulo anterior.

Mantén los datos del DNI actualizados. En él figura tu dirección oficial, en la que estás empadronado. Si es la dirección real en la que vives, más facilidad para encontrarte.

Una muy buena práctica es dejar algún modo de contacto directo contigo, tu empresa, un club al que pertenezcas, etc…en una tarjeta. Antes de meter a la policía por medio, quien encuentre la cartera puede preferir localizarte directamente para devolverla (o pedir rescate :P).

La excepción a estas reglas, es que no quieras que te encuentren, claro. No es bueno ir dejando pistas por ahí, que revelen tus planes de dominar el mundo. O que te pases el día dando la turra a tus compañeros con la lucha de clases y tu cartera aparezca misteriosamente en Pachá…

Los dineros
Mantén activa tu libreta bancaria y recuerda su PIN. Una vez bloquees las tarjetas, pasarán una o dos semanas hasta que recibas las nuevas. Sin libreta y PIN, no podrás sacar dinero del cajero. Sin DNI o pasaporte, no podrás sacar dinero ni en la propia sucursal.

En cuanto a la tarjeta de coordenadas o claves, si no vas a hacer uso de ella fuera de casa, no la lleves encima. Si la necesitas encima siempre, no lleves la original, con serigrafías del banco e historias. Copia sus datos en una tarjeta en blanco, de manera disimulada pero fácil de asociar para ti. Nadie sabrá qué son esos datos, ni mucho menos, dónde usarlos.

Haz que todas tus tarjetas de débito, incluyan las últimas medidas de seguridad. Las de crédito son más inseguras, pero poco a poco van incorporando protecciones e incluso los proveedores ofrecen seguros antirrobo. Pregunta a tu entidad.

Intenta tener en el móvil los números de teléfono que te faciliten para bloquear las tarjetas. Si también te roban el móvil, mala suerte, chico.

En cuanto al efectivo, trata de no llevar cantidades superiores a cincuenta euros encima. En casa, guarda al menos lo necesario para sobrevivir desde un viernes noche hasta un lunes por la mañana, tiempo en el que no podrás personarte en la sucursal bancaria. Sobrevivir depende de cada uno. Comidas, combustible, abonos de transportes, gastos inesperados.

Los documentos
Dos es mejor que uno, siempre. Sácate el pasaporte y mantenlo actualizado y guardado. Si lo usas para viajar, esto es obvio. Pero aún sin usarlo, es un documento equivalente al DNI y te servirá, junto a la copia de la denuncia, para sustituirlo mientras consigues uno nuevo.
Parece una tontería tener fotocopias, siendo éstas inválidas. Pero hay veces que te pedirán datos presentes en el DNI -como la fecha de caducidad- cuando vas a pedir cita online para renovarlo. Idem con la/s tarjeta/s de la Seguridad Social y resto de documentación sensible y que no recuerdes.

Por último, guarda un par de días de vacaciones al año. Te vas a pasar buenos ratos haciendo cola y papeleo, así que si en el trabajo son estrictos con los horarios, mejor tómate esos días de vacaciones. La burocracia saca a cualquiera de sus casillas, máxime en verano.

Estos consejos no son los diez mandamientos. Es probable que falten, es probable que sobren y es probable que alguno sea erróneo. Pero son unas pautas a tener en cuenta y espero que a alguien le sirvan.

Y con esto termino el cuarto y último capítulo de este texto. Muchas gracias por vuestra paciencia y perdón por los -abundantes- errores de redacción. Trataré de resolverlos a medida que los vaya viendo.

Quiero agradecer especialmente a Ana, la misteriosa desconocida -a quién veré en unas horas- y a Vigape, administrador y responsable del foro Canonistas.com, por la ayuda prestada desinteresadamente. Da gusto contar con gente así :)

FINE

Me han robado la cartera (Parte III)

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Viene de:
Me han robado la cartera (Parte I) y Me han robado la cartera (Parte II)

En fin, que como dije al inicio de la primera parte, de todo se aprende. Así que quiero compartir, por un lado, los pasos que he dado desde el momento de la sustracción, hasta la recuperación completa y, por otro, algunos consejos que se me ocurren, para evitar esto en el futuro. Algunos pasos se aplican a mi situación en la Seguridad Social, de andaluz residente en la Comunidad de Madrid.

Otro detalle a tener en cuenta, es que aquí hablo de hurto. Robo sin violencia y en pasado. Es decir, te das cuenta de que te falta la billetera, después de que haya sido sustraída, no durante el hurto. Por lo que no tienes al autor, ni posibilidad de saber quién es.

Lo primero que hay que hacer si detectas que te han robado la cartera, aunque parezca obvio, es mantener la calma. A no ser, que el ladrón haya salido corriendo y sea visible su actitud, como para que alguien le corte el camino, no sirve de nada gritar o volverse paranoico. Mira a tu alrededor y observa la actitud de quienes te rodean. Si sospechas de alguien, quédate con su descripción. Pero es probable que ni la Policía te la pida.

Céntrate. Vayamos por partes:

¿Llevabas tarjetas de débido/crédito/contraseñas o libretas bancarias? Hay que darlas de baja inmediatamente. No podrán sacar dinero, pues no tienen el PIN. Pero es posible comprar a través de Internet e incluso en comercios físicos, dependiendo de la tarjeta y sin presentar ni la documentación. Evita riesgos y desactívalas. Tu entidad te facilita un número telefónico operativo las 24h para ello. Infórmate y tenlo siempre a mano o busca una sucursal cerca de donde estés. Llamar a información es la última opción. Suelen ser bastante incompetentes en estos temas.

Con las tarjetas bloqueadas, más de lo que acaban de robarte no perderás. Así que tranquilo y a denunciar. Busca una patrulla o dirígete a la comisaría más cercana. No tengas miedo a llamar al 091. No vas a tener una patrulla en la puerta a los dos segundos, pero te dirán el lugar al que debes ir.

Las denuncias comunes se tramitan de manera unificada en el centro de denuncias, por lo que cuando llegues a la comisaría, el agente de turno te hará pasar a la sala de espera, te dará un número y te dirá que, antes de que te toque turno, debes llamar al número del centro de denuncias y formularla, para que te den un código de referencia, que el agente que te tome declaración personalmente te pedirá.
El número es el 902 102 112. Es un número de pago, pero en la propia comisaría te deberían facilitar un teléfono para hacer la llamada de manera gratuita. Esto es una buena opción si te han robado el móvil o hay saturación en el servicio. En otro caso, intenta hacer la llamada por el camino. Adelantarás tiempo.

Esto es un consejo personal: En la sala de espera, no te vuelvas paranoico. Haz una lista, mental o escrita, de todo lo que llevabas en la billetera. Por teléfono ya te la habrán pedido, pero puedes repetirlo ante el agente. Nadie es perfecto. Por otro lado, tranquilízate y trata de entablar conversación con alguien. Dependiendo del momento, puedes pasarte bastante rato allí, así que busca una evasión mental.

¿Listo? Ya tienes tu copia firmada de la denuncia. deberías irte a dormir, que mañana te espera un día duro.

A estas alturas, te habrás dado cuenta de que no tienes un duro en metálico y las tarjetas volaron. Usa la libreta de tu cuenta para sacar efectivo, como para una semana, que es lo que tardarán los duplicados de las tarjetas en llegar a la sucursal de tu entidad. Si no tienes libreta o no recuerdas el PIN, ve a la sucursal de tu entidad, con la copia de la denuncia y el pasaporte y pide que te activen y den una nueva tarjeta de claves para el acceso a la oficina virtual, si la usas y un nuevo PIN para tu libreta. Si no tienes pasaporte o también voló, inténtalo con el carnet de conducir, pero te adelanto que estás jodido, pues el carnet de conducir no tiene validez administrativa, más allá de las competencias de Tráfico.

Ahora toca recuperar la documentación básica. DNI, Tarjeta de la Seguridad Social y tarjeta sanitaria.

Para recuperar el DNI, tendrás que pedir cita previa al teléfono 902247364, de pago y basado en un sistema automatizado pésimo. Suerte y paciencia, pues te darán cita para mínimo una semana después. Otra opción es plantarte en una comisaría donde expidan el DNI y hacer cola. Te dirán que necesitas cita previa, pero con la copia de la denuncia y alegando el carácter de urgencia de la situación, el agente de turno puede apiadarse de ti, con lo que en un rato -un buen rato-, tendrás tu DNIe listo.

Con la Seguridad Social no será tan rápido. Si estás en mi caso, tendrás que recuperar dos tarjetas, con el mismo procedimiento. La diferencia es, que una la tendrás que pedir donde vives y la otra en tu ciudad de origen, si no tienes los datos cambiados.
Persónate por la mañana en el centro de salud que tengas asignado, con la copia de la denuncia y el pasaporte y sigue las instrucciones que te manden. El final del proceso es que te mandan la tarjeta por correo ordinario a la dirección que figure en tu expediente. Estúpido y burrocrático, pero es lo que hay.

Con la de la comunidad donde resides, será fácil. En una mañana lo puedes dejar listo y en quince días, tarjeta nueva. Sin embargo, con la de tu comunidad de origen, por motivos obvios, lo tendrás más crudo. O aprovechas unos días de descanso allí -laborables, claro- para el papeleo, o buscas a alguien que te haga el favor. Aún así, recuerda que ese alguien tendrá que enviarte la documentación a tu casa para que la firmes, se la devuelvas y la entregue él en el centro de salud de nuevo. Cansino a niveles picassianos, sí.

Si el carnet de conducir también desapareció, ve a la Jefatura Provincial de Tráfico más cercana, con la denuncia de marras en una mano y el pasaporte en la otra y busca la cola de renovación de permisos. Suerte, este paso no lo he tenido que dar, pero pinta lento. Por unos cincuenta euros, cualquier gestoría lo puede hacer por ti. Tú verás.

Con esto, ya vuelves a ser ciudadano burocráticamente en regla y con acceso a los servicios básicos y a tu propio dinero. Da gracias al Estado por hacer que los cincuenta euros que te han robado, te duelan menos que recuperar la documentación.

Anda, pues me da para otro capítulo :P

(Terminará…ahora en serio)

Me han robado la cartera (Parte II)

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Viene de: Me han robado la cartera (Parte I)

Tras prestar declaración y recibir la copia de la denuncia formulada, la cual me ahorrará los costes de tramitación de un nuevo DNI y tarjetas de Salud Madrid y Servicio Andaluz de Salud -yo soy un pobre emigranteee…- y facilitará la anulación de cualquier cargo a las tarjetas, posterior a la sustracción de las mismas, nos despedimos de nuestros improvisados compañeros de fatigas y tras un paseo comentando lo extraño de la noche, la dimos por terminada. Eran las cuatro de la mañana.

El amable policía nos había comentado que gran parte de las carteras extraviadas, se localizaban durante la siguiente semana. Dado que las tarjetas se bloquean y son fácilmente trazables, tras sacar el dinero en efectivo, el resto sirve al ladrón, por lo que se deshace de ella inmediatamente y en cualquier parte. De no ser así, es un cargo más a sumar a la lista, si la policía detiene al sujeto posteriormente. Así que lo normal, es que en los días siguientes, paseantes y barrenderos se encuentren por la calle con billeteras desplumadas, pero con la documentación intacta.

A la mañana siguiente sucedió lo vaticinado, aunque de manera peculiar.

Era mediodía, cuando una llamada al móvil me despertó súbitamente. Mi primera reacción fue pensar que sería la Policía, pero no. Al otro lado estaba el responsable Canonistas.com, foro de aficionados a la fotografía al que pertenezco como suscriptor anual y cuyo carnet llevo siempre en la cartera, junto a la antigua acreditación de ADIF, para pasar la cámara en estaciones de ferrocarril y aclarar posibles malentendidos.

El amigo canonista me preguntó, con extraña precisión, que si había perdido la noche anterior una cartera con la descripción y datos exactos de la mía. Atónito y aún un poco grogui, le respondí que sí, mientras intentaba hilar fino y elucubrar lo que había podido suceder, aunque me costaba creerlo. Pero era cierto. Una chica encontró la cartera paseando esa mañana y se tomó la molestia de tratar de encontrar algo con lo que localizarme, antes de iniciar las pesquisas legales en comisaría, supongo.
Dado que el DNI no incluye datos de contacto reales, pues la dirección física es de Málaga, la muchacha rebuscó entre la maraña de papeles y encontró el susodicho carnet que, si no recuerdo mal, incluye una especie de disclaimer instando a quien encuentre el carnet, a contactar con el foro, cuya dirección aparece también. Y la chica, ni corta ni perezosa, allá que fue. Usando el formulario de contacto para informar del hallazgo al responsable, que no dudó en usar la base de datos para conseguir mi móvil y llamarme, pidiéndome autorización para facilitar mis datos de contacto a la chica.

Todo esto puede sonar rimbombante y burócrata, pero tiene su lógica. El foro está sujeto a las leyes LSSICE y LOPD españolas, por lo que cualquier uso de la información privada de sus usuarios, conlleva un riesgo de sanción administrativa para su responsable, si no anda con pies de plomo. Pero la situación estaba fuera de lo normal.

Esa misma tarde, una bonita voz, femenina y desconocida, me preguntaba al móvil si era yo el de la cartera. Me confirmó lo que había imaginado, así como que la cartera era irrecuperable, por el charco ponzoñoso en el que la encontró, pero la documentación estaba intacta. Lo cierto es que no pude evitar entristecerme por la pérdida de un objeto personal que significa mucho para mí y que siempre llevaba escondido en un remoto bolsillo de la billetera, junto a tres jumpers. Pero, sin duda, era una gran noticia. La encantadora desconocida me acababa de ahorrar semanas de odiosa burocracia.

Concretamos que le llamaría al día siguiente, para que pudiera salir de fiesta y dormir a gusto -como para meterme en Chueca otra vez estaba yo…- y…y nada, porque desde entonces no consigo localizarla. Pero bueno, sigo intentándolo, mientras inicio los trámites para renovar la documentación perdida, por si acaso.

(Terminará…)

Me han robado la cartera (Parte I)

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De to’ se aprende, dicen en mi tierra.
Lo que debió ser una noche de risas y fiesta en la calle, acabó siendo para mí y mi sufrida amiga -que cada vez que salimos nos pasa algo- una velada en la sala de espera de una céntrica comisaria de Madrid.

Resumiendo, al salir del Metro a una abarrotada Plaza de Chueca en plenas fiestas del Orgullo Gay, noté que la billetera había desaparecido del bolsillo trasero del pantalón. En un recorrido de apenas diez metros, entre empujones y ríos de gente, alguien aprovechó la situación para deslizar su mano en mi pantalón con otro tipo de deshonestas intenciones. Posteriormente pude llegar a la conclusión, de que no fue una ocasión fruto de la pericia de un carterista. Lejos de esa romántica visión del hurto, esa noche se concentró en aquella plaza lo más selecto del gremio de amigos de lo ajeno, hi-jos-de-pu-ta todos, dispuestos a hacer su agosto, entre decenas de miles de personas, borrachas de amor, pasión, buenrollismo, calimocho y “manteca”.

En el momento en que me doy cuenta de lo que sucede, una sensación de impotencia me invade. Toda mi documentación -amén de pequeños efectos personales de gran valor sentimental- ha volado, como por arte de magia y alrededor mío, nadie parece haberse percatado. Nadie, excepto un malnacido que se ríe de mi desgracia, sabiendo muy bien lo que ocurre, pero poco dispuesto a colaborar.

Hay que salir de aquí” me dice mi acompañante, a voces entre la multitud. Y no le falta razón, volviendo a la consciencia, me doy cuenta de que el sujeto se ha llevado las tarjetas, que hay que bloquear inmediatamente. Tal como está la plaza, tenemos el mismo tiempo que él para escapar. Así que, a empujones y repitiendo “disculpa” y “perdona” sin parar, conseguimos abandonar el tumulto, en busca de un rincón donde poder llamar al banco y de paso buscar una patrulla policial. Patrulla, por cierto, inexistente. Vergonzosa fue la nula presencia policial esa noche. Apostados en los accesos exteriores al barrio y más ocupados en mantener el orden circulatorio en la Gran Vía, que en garantizar la seguridad en las propias fiestas. Pero eso es otra historia.

En diez minutos, contestadores robóticos mediante, consigo dar de baja las tarjetas de una entidad. Mientras, mi acompañante intenta conseguir el de la otra entidad, llamando a información. Para variar, más que informar, desinforman. Los tres intentos acaban en números incorrectos. Hasta que, ya en mitad de la Gran Vía, veo una sucursal con el teléfono impreso en la puerta. Cinco minutos de llamada y tarjeta bloqueada. Unos treinta minutos en total, desde que empezamos a llamar, hasta que cancelamos las tres tarjetas, de dos entidades distintas. Unos cuarenta en total, desde que se produjo el hurto. Recemos para que no hayan intentado nada en ese tiempo.

La noche termina en comisaría, donde me remiten a un número telefónico 902, donde formular la denuncia previa y esperar a prestar declaración en una abochornante salita. Salita que se convierte en un gallinero cuando a los presentes nos da por reir, mientras nos contamos lo sucedido. Tirones más o menos discretos, algún atraco y un chico con suerte a cuyo ladrón cazaron con varias carteras encima, se sumaban a la última moda en discreción: el cutter. El mangui se vale de un instrumento afilado para cortar la tela del bolso o del propio pantalón o falda, haciendo caer en su mano la billetera, sin que la víctima sospeche lo más mínimo, hasta un buen rato después.

Un amable agente, de puerta esa noche, nos confirma lo que venimos hablando entre todos. En lo que va de noche, son doscientas ya las carteras sustraídas. El pasado año, durante todas las fiestas del Orgullo, fueron más de quinientas. La celebración del Europride, hizo correr la voz de que la Plaza de Chueca y aledaños se transformaban en un enorme campo de prácticas, repleto de gente con poca ropa, alcohol a raudales y mucho dinero. Pa‘ qué más…

Lo peor de todo es que, por aledaños, me refiero a varios kilómetros a la redonda. Por lo que me temo que la técnica del cutter ha llegado para quedarse entre nosotros. Un desconcertado chico sudamericano, se lamentaba mientras nos mostraba el enorme corte que atravesaba el bolsillo trasero de su pantalón corto y gran parte de éste.

(Continuará…)

Comprar material fotográfico a precio justo

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Cualquier aficionado a la fotografía con cámara réflex, ya sea digital o analógica, que lleve más de dos meses en esto, se habrá dado cuenta de dos cosas:

A todo el mundo le duele la butxaca, cuando hay que desembolsar 2000 euros por un teleobjetivo o, sin ir tan lejos, 25 eurazos por un cristalito para proteger el anterior aparato(un filtro protector y anti-UV puede costar entre 20 y 50 euros, según la calidad y el diámetro del mismo).
Así que quedan dos soluciones: morderse una mano mientras el dependiente de la tienda pasa la tarjeta por el lector, o usar la globalización a nuestra conveniencia, por una vez en la vida :P

A estas alturas, no creo que haga falta explicar por qué las cuatro patas de la mesa del comprador global son eBay, PayPal, China y EEUU. Comprar a precios de allí, ingeniándoselas para evitar impuestos, aranceles y minimizar los gastos de envío (el famoso shipping & handling), así que os dejo unos cuantos enlaces a tiendas de eBay, con sede en China o EEUU, con material fotográfico a espuertas y precios bastante aceptables. Lo que sí hay que tener muy en cuenta es el método de envío del material. Según el tamaño del paquete, el valor del material, la agencia que se use para el transporte y la suerte que se tenga, el cargo arancelario será nulo, aceptable o chungo.

Corren ríos de tinta en foros especializados, sobre este tema, no solo en fotografía y mi experiencia se reduce a: Fedex bueno. UPS malo. Correo estatal bueno, para la mayoría de las compras. Pero como el envío lo decide el vendedor, lo mejor es aclararlo con él, antes de comprar. De hecho, cuando la compra es cara de por sí, el vendedor suele especificar la probabilidad de que se cobren aranceles. Y esto es mejor tenerlo muy claro, o pueden pasar dos cosas: Que la agencia nos pase la factura al entregarnos el paquete o que éste se quede en la aduana, hasta que nos pasemos a rellenar el papeleo y pagar los costes, conceptos ambos que conllevan un desembolso.

Cuerpos, objetivos, flashes y grips

  • Chinaarts (Hong Kong). Especifican muy bien el tema arancelario, venden a precios muy buenos y tienen gran surtido para todas las grandes marcas. Venden accesorios para objetivos y cámaras, así como material para vídeo digital también.

Accesorios: Filtros, anillos, lentes, extensores, conversores, kits de limpieza, fundas, disparadores y gadgets varios

  • Treasuresale (EEUU). Para accesorios tales como filtros, lentes de aumento, tubos de extensión o anillos conversores, adaptadores e inversores. También venden disparadores, baterías y kits de limpieza. Se pueden comprar lotes de productos y hacen descuento en el envío, por compras múltiples.
  • VirtualVillage (Hong Kong). Aquí he llegado a comprar incluso un pequeño softbox hinchable y un kit de paneles reflectantes para iluminación. También venden trípodes, monopiés y material de estudio.

En España, Fotoboom.com es una buena opción, dentro de lo que hay en suelo patrio. Trabajan con fotografía y vídeo, tanto analógico como digital. Tienen tienda online y sede en Madrid, que no es ni más ni menos que un almacén con fácil acceso y aparcamiento. Buenos precios y gran surtido en todo lo nombrado anteriormente, más soportes, trípodes, monopiés, mochilas, bandoleras, bolsas y accesorios de todo tipo y nivel.

Estas son solo algunas, echando un ojo a eBay, hay muchas más. Si os interesa este apasionante mundo, con esto ya tenéis para un ratito de telecompring :P

Que no os tiemble el pulso ;)