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Solidaridad obrera

Parido por tupolev   y archivado en   General, Reflexiones

¡Hermanos proletarios, la lucha de clases nunca murió!
¡Compañeros, solidaricémonos con nuestros hermanos camioneros!
Miradlos. Ahí al pie del arcén, con su camión parado y coaccionando al resto de compañeros para que secunden su paro. Provocando atascos, destrozando equipamiento urbano, desplazando a las fuerzas de seguridad para vigilarles -¡fascistas! ¡represores! ¡txakurras! ¡gestapo!-, ignorando los servicios mínimos y provocando el desabastecimiento de bienes básicos a la ciudadanía…

¡Pero su lucha es la lucha de todos!

No hay batalla sin sangre y su batalla es la dignísima sucesora de Naval Gijón. Por eso debemos apoyarles. Nuestros corazones unidos resistirán todas las pelotas de goma del mundo para luchar por su causa, que es nuestra también, camaradas.

Los oscuros caciques que manejan el petróleo no cederán, porque está en su naturaleza de capitalistas, opresores y neofeudalistas. Es por ello que, cuando el gobierno español destine ayudas exclusivas a este colectivo que hoy lucha por nosotros, ¡ALÉGRATE! Porque saldrán de nuestro bolsillo. Del tuyo y del mío, compañero. Pero no de los suyos, claro. Porque sabiamente ellos consiguieron engañar, un año más, a ese Leviatán vampírico que llaman Hacienda y que somos todos, pero unos menos que otros, claro. Esa es la solidaridad bien entendida. Ese es el verdadero y glorioso espíritu obrero español: Lo mío es mío, lo tuyo es de todos, maricón el último y el que venga detrás, que empuje.

Por eso, camarada, yo te propongo dedicarles una sonrisa de oreja a oreja, como soldados del mismo bando que somos, en esta guerra por un mundo más justo.
La próxima vez que un camionero te obligue a frenar para adelantar a otro; que un taxista te cierre el paso en la calle y encima te insulte; que una furgoneta de mensajería te pida paso y se pegue a tu cogote, a 180 y por la izquierda, a las tres de la mañana.

La próxima vez que bajes al súper y no haya verduras, la poca leche que queda valga el triple y te des cuenta de que vas a tener que limpiarte el culo con la toalla.

La próxima vez que el Estado te deniegue una beca para tu hijo y a tu vecino, el transportista autónomo, se la concedan con kilometraje incluído, por empadronarse en Valladolid, viviendo en Carabanchel Alto.

La próxima vez que leas en tu nómina de funcionario o asalariado medio, otros cuatrocientos euros de retenciones y al año siguiente, Hacienda te pegue un palo de dos mil euros por un cambio de trabajo mal gestionado.

La próxima vez que te des cuenta de que sus subvenciones las pagamos todos y la parte que defraudan, la pagamos los demás y encima se jactan de ello en el bar, entre risotadas y con el palillo en la boca.

Sonríe. Sonríe, porque estamos creando un mundo mejor entre todos. Porque el españolito es un ser intelectualmente superior al resto, porque ha sabido mezclar a partes iguales, lo mejor del liberalismo y lo mejor del comunismo. Lo mejor para él, claro. Los demás son chusma y que se busquen la vida, que todo el mundo lo hace y si no, es porque no les dejan.

¡A las barricadas, compañeros! Pero yo voy mañana, si eso. Que hoy hay fútbol…