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Sospechoso

Parido por tupolev  |  Categoría: Fotografía, General, Reflexiones

Malos tiempos corren, cuando llevar una cámara te hace objetivo, ya no solo de los amigos de lo ajeno, sino de las propias fuerzas de seguridad.
Unos, por su tendencia natural al comunismo mal entendido -lo mío pa mí y lo tuyo, mío o te pincho-. Otros, por la paranoia institucionalizada, mezcla de inseguridad e intereses varios, que les ordena desde arriba desconfiar de todo aquél que haga más de dos fotos y no parezca japonés.

Tras el infructuoso intento de hacer una galería sobre aviación comercial -motivado quizá por el hecho de que un fotógrafo a las tres de la mañana, acompañando a una patrulla de la Guardia Civil, en plena polémica sobre el hurto en equipajes en Madrid-Barajas, quedaba raro-, de la que solo pude sacar algunas instantáneas y de cuestionable calidad (aeronave en revisión - aeronave estacionada - panorámica desde el otro lado de la pista), esta semana descubrí varias cosas.

Descubrí que para poder fotografiar -sin problemas, se entiende- instalaciones, convoys o infraestructuras ferroviarias en el territorio nacional, es necesario obtener una acreditación especial para fotoaficionados, por parte de ADIF, de vigencia anual.

Descubrí también un grupo, llamado fotos prohibidas, en Flickr, donde sus usuarios envían fotos capturadas en lugares donde no se permite la toma de fotografías, por uno u otro motivo. Recorriendo el álbum, descubrí que prácticamente no está libremente permitido hacer fotos en casi ninguna parte.

Descartando sitios, me quedaba la calle. Pero ya lo dijo Manuel Fraga: “La calle es mía”. Hombre, suya suya, no sé si seguirá siéndolo. Pero desde luego, de alguien es y no soy yo.
De camino una vez más a Málaga, decidí hacer una parada para comer algo en una gasolinera en medio de la nada, provincia de Ciudad Real. Eran las diez de la noche y la gasolinera echó el cierre, apagando todas sus luces y dejando que la luna llena bañara el lugar de esa penumbra tan característica. Ni la rasca castellana, ni los más de trescientos kilómetros que restaban de viaje, impidieron que sacara trípode y cámara y me pusiera a jugar, desde el techo de mi coche, con la luna, el horizonte y aquél árbol solitario.

Hasta que llegó la autoridad.

Intrusos in the night
¿Adivinan de quién es esa ráfaga al fondo?

Enfocando el arbolito, divisé una patrulla de la Benemérita que se acercaba lentamente hacia mi posición. Al llegar, el amable agente -por si alguien lo dudaba ;)- me saludó y preguntó al ver la cámara, adelantándose a mi respuesta, si estaba haciendo fotos a la luna. Le respondí que sí, que había poca luz, pero tenía ganas de jugar, que estaba aprendiendo y tenía demasiado tiempo libre. A lo que me respondió, literalmente, “bueno. Mientras sea una cámara y no un bazooka, no pasa nada“. ¡Qué salao el tío! Tentado estuve de responderle “¿¿Y tú, con esas gafas??“. Pero creo que ni a ellos ni a mí, nos apetecía iniciar un sainete digno de Escenas de Matrimonio, así que me limité a mostrar mi risa corporativa. Avelino se fue, la gorda siguió a lo suyo y aquí paz y después gloria.

Completado el paseíllo de rigor y habiéndome jorobado dos tomas al alumbrarme por detrás, marchóse la noble pareja en su corcel de acero, a cabalgar hacia otras latitudes.

Qué situación. Me miré al espejo y sopesé mi aspecto. Entiendo que podía haberme afeitado antes de salir y que mi atuendo se pasa a veces de urban-casual-zarrapastroso ¿pero tanto como para confundirme con un discípulo del mulá Omar?

Así que, perplejo y con más frío en el cuerpo que el que le corta las uñas a los Frigopie, hice unas cuantas fotos más y abandoné la zona de seguridad que, sin darme cuenta, había invadido.

Gasolinera lúgubre - Focusín a la luz de la luna

Gasolinera lúgubre y focusín a la luz de la luna

Pero la cabra tira al monte y, un rato después, no pude resistir la tentación de parar en una curva de Despeñaperros y, pese al intensísimo frío, hacer un poco de light painting con el escaso tráfico presente. Monté el trípode en el asiento del pasajero, orienté el coche de modo que la ventanilla derecha apuntase a la calzada y me sentí radar por un rato.

Una curva en Despeñaperros - Luces fantasma


Coche adelantando a camión? - Coche adelantando a camión?

El resto del viaje me limité a conducir, ya llamé la atención lo suficiente por esa noche.

Después de este fin de semana, mi próximo viaje creo que será al Ministerio de Fomento, para que me den el rosario de acreditaciones necesarias para poder llevar una cámara sin tener que sonreir como un estúpido y, rascándome la coronilla, decir una y otra vez “Ups! no sabía que aquí no se podía. Es que soy novato“.

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Stewie dice: 2 comentarios! La victoria es mía!

  1. L. K. Says:

    Te podía dar por fotografíar flores, como a todo quisqui XD

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  2. tupolev Says:

    Con mi suerte, saldría el jardinero detrás mía con el rastrillo xD

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