Pensé que un fin de semana viendo el mundo a través de un objetivo 18-50 me mantendría ocupado, como para no caer en el análisis de la pantomima en que se ha convertido mi vida, pero no. La masa gris que tengo debajo de mis cuatro pelos, tiende a pensar por sí misma, como de costumbre.
Sin embargo, a eso de las 20 horas de ayer, camino de Madrid, vi algo.
Y me quedé más tranquilo.
(Anuncio visto anoche, en una estación de servicio, en la provincia de Jaén)
























