Odio los Domingos. Están demasiado cerca del Lunes. Es como si recordaran, durante cada segundo del día, lo poco que he aprovechado el fin de semana y lo poco que queda para acabar el día y volver a la rutina semanal. Claro que por una vez no ha sido culpa mía…
Y es que esta semana ha sucedido algo curioso. Algo que me ha hecho darme cuenta de cosas que normalmente no me paro a pensar…como la capacidad de adaptación al medio de los seres humanos, lo altamente sugestionables que somos y de la telequinesis. Sí, sí, la telequinesis. Porque de otro modo no me explico como alguien a 5000 kilómetros y al que no conozco de nada puede tocarme tantísimo los cojones… Read more…























